domingo, 27 de septiembre de 2015

Avion estrellado

    3 meses pasaron para que yo regresara a Madrid y 4 para que todo llegara a su fin. 
    En ese tiempo yo hablaba mucho tiempo con uno, con el otro y con Joaquín. Con Ramiro según volví, parece ser que fui un desagradecido, entre otros adjetivos de altura similar. Gente de manicomio vamos. Con el resto altibajos, no fue un camino de rosas y aquello ya iba destinado al fracaso. 
    Mientras tanto, en Alar del Rey iba todo en cierta calma y cierta normalidad. Era raro si, para que vamos a engañar. Yo había cogido el vuelo (y nunca mejor dicho) de mi vida. 
    El vuelo empezaba a tener turbulencias. Ese mundo tenía, y seguirá teniendo, muchas envidias al parecer porque dos personas, una de Albacete y la otra de Galicia, tengan cierto apoyo o hagan ciertas cosas por ellos, despiertan la inquina de muchos. Si, algo absurdo. Si me pedís una explicación ni yo mismo la tengo. Aquel avión empezaba a torcerse y no iba a aterrizar en ningún aeropuerto. Lo de Ramiro, otras personas, las envidias, el entorno, su manera de ser y la mía, ... todo aquello iba a dinamitar tarde o temprano.
    Al verlos en Madrid, las cosas pintaban bien. Me preguntaron que tal con Ramiro y Joaquín. Andaban un poco irascibles con según que gente. En resumidas cuentas que en aquel viaje la mosca estaba picándome muy cerca de la oreja. Quitando ese detalle, el viaje fue interesante. Me reencontré con un viejo conocido o lo que fuera con el que mantuve algo a distancia (esa noche entre todo me lo pasé pipa), al día siguiente tuve que hacer de medio guía con un inglés, donde yo no tengo ni idea de Madrid ni de inglés jajajajaj fue divertido eso si y la noche de ese día me asusté por el tipo de fiesta que vi, pero luego me lo pasé bien y me trataron super super bien; la despedida final fue mucho más calmada que la anterior vez. Dos semanas después, a uno de ellos, una mañana me montó tal lío por lo de Ramiro, que ni le iba ni le venía y a decir cosas sin sentido; vamos que lo de Ramiro fue una excusa para saltar la mierda de la paja mental que llevaba a causa de vete a saber que exactamente porque no lo sé a ciencia cierta; yo hablaba con el otro chico por cuestiones de "trabajo" y parece ser que sentía celos y demás, y posteriormente se encargó de decir a sus más allegados que me retiraran la palabra. Joaquín fue uno de los primeros y yo confiaba en él. La otra parte me mantuvo la palabra todo el verano y me utilizó por así decirlo a su antojo por los temas laborales como quien dice, por el apoyo y ciertas cosas, para luego, una vez obtenido lo que quiso, puerta. Joaquín entre tanto me agregaba y desagregaba de las redes sociales como cada mañana que se cambiaba de gayumbos y yo caía al pozo como un gilipollas. Una vez tras otra. Las explicaciones que daba eran absurdas de sus idas y venidas. Yo confiaba en él. Lo hacía como si fuese alguien de toda la vida. Hablábamos mucho, todos los días casi a todas horas y me estampé. Yo sabía como ellos se las gastaban con gente con la que tenían problemas y por eso no les acuso, porque la culpa es de quien se deja mamonear de esa manera tan asquerosa y a la vez tan absurda. El verano fue así. Se comportó así. Y ya me cansé de ser la marioneta viva a la que todos intentaban manejar a su antojo sin éxito alguno. 
    Una vez que estaba pasando todo esto, una vez que tenían problemas, todas aquellas personas me venían con el cuento. Yo, en parte me reía por el circo que se estaba montando con sus payasos particulares y por otra me daba pena de como les cegó lo que les vino. Yo me olvidé de todo lo relacionado con ellos; si me importaban porque no soy de esos que se les va el cariño de la noche a la mañana. Cuando todo ello ya había pasado y me había olvidado de ellos (mas de medio año) me enteré de algo, le pregunté a Joaquin y éste me explicó las cosas, me pidió perdón por lo sucedido. Ese día en ese preciso momento lloré de satisfacción. Yo sé que hubo cosas por mi forma de ser que no entendieran y viceversa pero de ahí a lo que se llegó fue injusto y más cuando alguno de sus payasos volvió al circo y me retiró la palabra, algo que yo, a día de hoy, respondo haciéndome el bobo que no sabe nada aunque sabe como son los disparos y por qué se disparan. Tu disparas pero yo también. Joaquin no sabía el daño que, independientemente de ellos, él mismo había causado. La tortilla se volvió y a él se le cayó. A mi todo aquello me daba pena revivirlo. Ni él sacó la cara por mi cuando tuvo que sacarla. Es muy fácil tirar mierda y pisarla si te pilla de camino para luego lamer tu esa mierda y decir "por qué me pasa esto".
    El tiempo ha puesto todo en su sitio. Reconozco que cuando todo ello volvió de esa manera a mi vida, a mi me entró miedo. Miedo que en parte, y ya contaré, dejé que se sumara al resto de mis miedos y me quisiera consumir. Yo, por mucho que me hayan hecho o dicho, no voy a hacer nada; sólo avisé a amigos de ese circo caído. Si. Circo caído porque todo lo que habían montado alrededor suyo era un circo, un circo con sus payasos como dije antes, con sus bufones y con su gran número de mentiras, donde todos entramos y por suerte o desgracia a algunos nos echaron. En el fondo se lo agradezco y les agradezco la gente que pude conocer y que siempre, para mi han tenido una sonrisa en la cara. Ahora alguno se echa las manos a la cabeza como Joaquin y dicen " como te entiendo" y frases de ese estilo, vamos lo típico. Frases que a mi no me sirven. Frases que cuando no les tocaba les dio igual. Frases que se dicen por decir porque sino mueves un dedo en el momento justo. Llegué a creer que estaba loco. El loco no era yo; yo no hago daño así ni juego con las personas como si fueran un trapo con el que limpiar la puerta de la calle de la lluvia, el barro y lo que salta de la carretera. Soy persona y como tal ni me alegro por el mal ajeno ni me envidio por el bien ajeno. Ellos decidieron tomar un camino y yo otro. El resto de su circo sabrán que quieren o dejan de querer o como son. Ramiro es como ellos, Joaquin seguramente se merecía que no hablara más con él o me alejara. Tuve lío con él porque siempre era, bueno y soy, quien saluda o se preocupa primero. Aquello también les sentó mal y la versión fue vete a saber cual y sino le dirigía la palabra ellos a mi me la quitaban. Joaquin dice que habló con ellos cuando se arregló la cosa; yo no lo creo del todo. Él sabe que tengo motivos de sobra y él sabe que otra persona no le dirigiría la palabra. 
    Ese viaje llegó a su fin como avión que se estrella en el océano. Y no me arrepiento de nada. Si les veo un día, igual huyen de mi sin motivo ni razón. Sin embargo yo voy con la cabeza alta, pero para ello esto es como un entierro, hay que pasar el luto.

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