sábado, 19 de septiembre de 2015

Las amistades

    Quería hacer una mención especial al capítulo de las amistades. Tengo amigos de toda la vida, contados con los dedos de la mano, y otras pasaron por un periodo de tiempo y se fueron por donde vinieron, como cuando tiras de la cisterna del WC y lo que hay se va por las cañerías.
    En el colegio sólo me juntaba con niñas, de las cuales solamente con una tengo relación. Éramos muchos en verano y fiestas: nosotros, los del pueblo vecino, los del otro más allá... incluso dos primos de Cádiz todos los veranos venían aquí. Nos lo pasábamos bien la verdad. Con el paso del tiempo, yo fui el rebelde de mi pueblo por empezar a fumar a temprana edad. Sus madres no me miraban con buenos ojos, y según alguna que otra iba a acabar metido en temas mas serios. Con la gente de aquí me acabé distanciando bastante con el paso del tiempo. Aun coincidiendo en el instituto, en el pueblo, sino era referente a ello, nada. Las chicas de aquí iban de bastante divas. A una chica de aquí la hicimos la vida imposible la verdad, yo me incluyo y como es de humanos pedir perdón y tras muchos años yo lo hice. El estallido vino una tarde porque se dedicaron a hacer el vacío a todo el mundo: no contestaban cuando las hablaban, cuchicheos al oído entre ellas solamente y ese tipo de cosas. Como fue lógico se acabó lo que se daba. En mi caso fue un poco mutuo. Hicieron eso mismo, pero yo ya decidí irme porque, al final las que acabaron en temas serios y dando una imagen un poco mas lúgrube fueron ellas: porros, alguna que otra cosa, intercambiándose los ligues, publicando cuando una perdió la virginidad, dando espectáculos de sus borracheras y acabando a hostias todos los veranos. Yo para estar en un local alquilado haciendo todo eso, pues que queréis que os diga, me quedo en mi casa.
    En el instituto, las amistades duraron. De ahí guardo relación con bastantes la verdad, una de ellas una gran amiga. Como en todos los sitios fueron y vinieron, pero, incluso con Noelia a día de hoy si nos vemos nos reiríamos como antaño. En Santander... que voy a decir si guardo un grandísimo recuerdo de todos ellos. Al salir de allí todo se acabó enfriando bastante.
    En el caso de Fran y Rodrigo, me adentré en su círculo de amistades. En el de ambos, distintos y a la vez iguales. Iguales porque por aquel entonces, les importaba mucho su opinión y hacían caso a las órdenes que decían sus mejores amigos. Distintos porque los amigos de Fran eran más interesados y bien queda y en el caso de Rodrigo eran más cercanos. De ambos lados saqué amistades. 
    En la actualidad, bueno, yo soy un poco más independiente de la gente que hay por aquí la verdad. Es todo lo mismo y no puedo con los grupitos cuando se trata de un número determinado de personas.
    La gaditana era y, en gran parte, aunque no tengamos mucha conversación en este último año, es la niña de mis ojos. Al principio no congeniamos bien pero luego las cosas cambiaron bastante bien. La rubia era amiga de Rodrigo, al principio muy bien, pero al cabo de los meses, mi libertad se vio coaccionada por ella, eran casi 24 horas al teléfono, quería que estuviera pendiente de ella y no. Todo tiene su límite. Ella me llamaba su "porro de marihuana" pero para mi ella era el café bien cargado. La perdoné una vez, llegó a venir aquí un par de días, pero la segunda ya no. La morena del instituto es quien de todas sabe mucho mi vida, son muchos años y nos vemos muy poco. Ahora ella está disfrutando de un gran verano y liada con su trabajo, pero es una de las mejores personas que he conocido en mi vida.

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