jueves, 24 de septiembre de 2015

Los viajes

    Tras lo ocurrido, los siguientes meses fueron un poco difíciles para mi. Me encerré mucho en casa y en mi mismo; salía poco y todas esas cosas, la realidad era la que era y no pretendía alterar el ritmo de las cosas. 
    En verano ya trabaja todas las mañanas y un día de muchos tantos encontré por redes sociales a personas relacionadas con el mundo del porno. Por así decirlo, yo hablaba y cotilleaba mucho por las redes y un día una cosa llevó a la otra, vamos que mirar un perfil de una persona y te lleva a otro y así. La verdad que fue sin querer y con el paso de las semanas creé algo para ellos. No hay ninguna explicación. Lo hice porque quise.
    Los primeros 3 meses fueron un removimiento de sentimientos, tanto fue así que creo, solo creo, que se me llego a ir un poco la cabeza con el paso del tiempo. Miedos pasados, al parecer aparecieron; a decir verdad, esto lo veo a día de hoy y ya pasado el tiempo, algo que bueno, todos tenemos en un rincón escondidos. En esos 3 meses conocí gente cercana a ellos, bueno en cierta manera nos hicimos de querer un poco todos, aunque luego aquello pareciera un pozo lleno de mierda que no había manera de taparlo. Una persona especial me trataba como si fuera un niño chico. La verdad es que todos me sacaban unos añitos. Hubo cierta sobreprotección en parte hacía a mi e hicieron que esos miedos se agrandaran. Fue quien me indicó todo tipo de cosas en Madrid. Si si, salí del pueblo por primera vez a Madrid yo solo: viajando en tren, cogiendo el metro y todas esas cosas. Poco mas y ese viaje se va al traste, pero tuvo un final  feliz y yo desquiciado con los nervios. Fui nervioso como un flan y siguiendo las instrucciones de Joaquín, llegué sano y salvo al hostal. ¡Pa qué contar cómo estuve todo el día! Hasta que llegó la noche. Llegué pronto, me perdí, ... un desastre con mis nervios, pero llegaron. Los vi. Parecerá una burda estupidez, pero ellos eran importantes para mi, sin conocerlos, sin haberlos visto, pero hablando con ellos me sentía bien y ellos, en parte, me hacían sentir especial. Me presentaron a compañeros suyos de trabajo, a los cuales admiraba. El mundo del porno siempre lo he admirado en cierta manera. Fue un fin de semana especial. Muchas cosas vividas, muchas sensaciones, muchos nervios constantes (era la primera vez que veía el mundo gay a lo grande por así decirlo). Paradojicamente, el día de la despedida me quedé mudo. Les acompañé a un trabajo, fuimos a comer y luego me llevaron al tren. Al bajar del coche, lloré como un niño pequeño que se separaba de sus padres. Sentía pena dejarlos, que algo fallara, ni estar pendiente, ni... ni... ni en el fondo esa sartada de tonterías porque eran, bueno son, mas mayores que yo. No sé por qué adquirí ese papel de idiota de turno; no que me lo dieran ellos sino yo mismo lo cogí. Mas sabiendo todos que 3 semanas después los volvería a ver. 
    Llegó el día que tuve que ir al aeropuerto de Seve Ballesteros de Santander para ir al aeropuerto de El Prat en Barcelona, donde me fue a recibir Joaquín. Me quedaba en casa de Ramiro. Ramiro era otro conocido de ellos, con el cual yo entablé una amistad y quien era un estafador emocional. Mentiroso compulsivo que se inventó una vida opuesta a la que tenía, o bien para dar pena y conseguir sus objetivos o bien para llamar la atención con su sarta de mentiras. Al llegar y los días vividos allí, lo que él me contó no se correspondía con lo que yo viví, a parte de sentir una especie de celos de Joaquín porque Ramiro trabajaba y yo no me iba a quedar sólo toda la tarde, además de la mañana y él trabajaba mañana y tarde y por la noche hacía otros trabajos. Y cuando estaba con él, estaba ocupado. A parte de contar cosas inciertas sobre personas. La estancia allí se resume en una batacada de mentiras donde luego fui un desagradecido, cuando Ramiro, me hizo dormir en el suelo estando yo enfermo, practicamente todos los días menos uno que Joaquín me invitó a su casa a dormir. Tiene que existir gente en el mundo.
    Esta vez los fui a recibir al tren. Fueron al evento que tenían, donde yo me lo pasé como un niño pequeño y la noche la acabé a las 11 de la mañana. Al día siguiente hicieron su trabajo y yo, por cuestiones que yo creía, les dije un par de cosas, no por mi sino por ellos, por lo que verdaderamente decían yo creía en ellos, creía en su trabajo. Ese día entró en juego la sospecha, la desconfianza hacía ellos en parte, aunque luego se me explicara algo o más bien se me engañara como un idiota. Todo esto tiene su explicación posteriori, en el momento si que me entró la mosca, pero con la explicación me quedé tranquilo. Fueron días de sorpresas, de despedidas en el tren de nuevo pero a la inversa y la hora de volver a casa.

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