miércoles, 21 de octubre de 2015

Vuelta a los ruedos

    Una vez pasado el tema del tatuador, antes de verlo por última vez, decidí centrarme en mi. No centrarme sino que lo que ocurría con los demás y sus vidas no me afectaran tanto. Fue fuerte como absorbí los problemas de él en mi. El cariño hace ese tipo de cosas en mi, pero cuando llega el punto cangrejo, es mejor cortar por lo sano. 
    En esa subida de mis pies al borde del precipicio volví a toparme de las misma manera y forma con el mundo del porno, aunque distinta también y con los pies de plomo. Igual que la otra vez me encontré con otro actor. Ramón. No había hablado con él ni nada. Sólo había sacado una escena y, quitando sus atributos que ya sea dicho de paso están de devorar, su cara me transmitía (y en la actualidad en sus escenas igual) misterio, morbo, dominación y vicio. Tiene algo especial a la hora de rodar. Comencé a tener trato con él y cuando hablábamos, me invadían la desmotivación y la desconfianza. Ramón no tenía nada que ver, pero el daño del pasado y el hostión que me supuso aquello fue muy heavy. Si, tenía miedo. Mucho miedo a volver a pasar por lo mismo, a que jugaran conmigo, me utilizaran al fin y al cabo. En Ramón vi mucha nobleza como persona. Pasando los días poco a poco, el se abría a mi y yo a él. Al mes y poco decidí ir a verlo.
    El viaje un poco raro, pero sobre las 2 horas que estuve con él le conté un poco lo que había sucedido, y para evitar ciertas cosas, quería ocultar que nos conocíamos, no quería perjudicarlo. Puede sonar tonto, pero esta vez lo decidí así y mis miedos se empezaron a disipar más de lo que creía. El sabor de boca con el que me quedé fue bastante bueno, es más él me ayudó o me hizo un gran favor o según se mire. Un problema que perduraba y que nadie había conseguido disipar, Ramón lo hizo. Ese momento fueron los 2 mejores minutos de mi vida en los que dentro de mi, en lo más profundo de mi pozo, las paredes más negras fueron completamente blancas, se inundo de luz. No creáis que él supo algo porque no tenía ni puñetera idea, mientras que yo por dentro lloraba de alegría porque conseguí algo que anhelaba hace muchos, muchos años. Ese momento, hasta hoy, no se ha vuelto a repetir con nadie más. Y no, no era amor. Es más, tiempo después se lo expliqué a su novio antes que a él. 
    Aún así estaba algo reacio a hacer ciertas cosas que hacía antes. Una plataforma donde apoyarle ya la tenía y yo no estaba preparado. Ya tenía quien lo hiciera la verdad, y bastante bien por cierto, y yo tengo otra manera de hacerlo. Soy muy sargento y me lo tomo muy en serio, como si fuera un trabajo y si dependiera para comer de ello. Un día, medio en broma medio en serio, y después de alguna indirecta por su parte al principio, se lo hice. Habían pasado ya unos tres meses, demostrado que no todos eran iguales. Tomé la decisión y hasta el día de hoy. De hecho confío mucho en él y en su novio. Si, su novio que aún no conozco.
    Bueno la historia con su novio es un tanto curiosa. Nos íbamos a ir de viaje (frustrado, yo y mis viajes frustrados) Ramón y yo, y al hablar de la idea, me dijo que si podía ir su novio Rafa. Yo le dije que por supuesto, que no había ningún problema. Todo bien, pero me daba corte hablar con él. Si, quería invitarle de viaje y moría de vergüenza para hablar con él. Como todo, hay que dar el paso y decidí hablarle y poco a poco jeje. Iba a verlos hace unas semanas a los dos, el viaje no hablemos porque yo creo que me miró un tuerto porque salió del revés y sin frenos, aunque vi a Ramón y en cierta manera Rafa estuvo simbólicamente en forma de papel puesto en un detalle que era para dos y que solo disfruto uno.
    A mi tener o hacerles ciertos detalles no me cuesta nada. Si los matrimonios a tres se pudieran hacer yo se lo pediría a ellos dos, respetando lo que tienen entre ambos. Es como entender el negro y el blanco, entender dos cosas opuestas sin saber por qué o porque estuve en ambos lados. Es raro, pero soy así. Ellos son así y yo aquí estoy con ellos.

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